Publicado el

Religión ¿Opio para el ser humano?

Autor invitado Joaquin Antonio de la Hoz Bolaño


En un cerebro bajo los efectos de un narcótico, su composición y niveles electroquímicos, se alteran de manera tal que la interpretación de lo que ve, escucha y degusta es totalmente diferente a un individuo que no está bajo los efectos del barbitúrico, aquel en general altera lo que percibe sus sentidos. Dicho de otra forma la capacidad objetiva de ese cerebro se trastoca inclinándose a lo subjetivo, sintiendo sensaciones que lo hacen desengancharse del plano real.

La máquina que más se parece al ser humano es el computador u ordenador, ésta censa, compara, suma, resta, multiplica, toma decisiones, etc., tal como lo hacemos nosotros. Esta en su parte física o hardware tiene básicamente una composición y enlaces entre sus partes muy parecido a lo que tenemos en nuestro cerebro, la parte “blanda” de la maquina llamada “software” es la forma como se programa la misma para realizar sus funciones. Comparándola con el ser humano viene a ser la información que se recibe desde que nacemos y que nos hace tomar decisiones, deducciones, comparaciones, etc., en nuestras vidas. Hoy por hoy por parecerse a la forma de actuar del ser humano la computadora es la maquina más amigable que se haya podido inventar, nos ha facilitado la vida en forma exponencial, tanto que en muchas circunstancias dependemos totalmente de ella, pero, ¿Qué pasa cuando de manera deliberada o por fallas se le cambia o altera su “software”?, cuando esto ocurre pueden convertirse en grandes generadores de caos incluso podrían poner en peligro la vida de muchos humanos. Es entendible entonces que la máquina dependerá de la programación introducida para realizar su trabajo y el ser humano de la información adquirida.

Pienso que un cerebro que se está alimentando o informando permanentemente bajo los preceptos de una verdad absoluta, divina, será sin duda un cerebro que tenderá a desequilibrarse, poca a poco su pensamiento irá tomando decisiones consecuentes de esa creencia. Su composición electroquímica se alterará de la misma forma que lo hará su percepción de espacio y tiempo, por lo tanto su actuar. Su capacidad de análisis, raciocinio, decisión, etc., no será la misma de aquel que no está recibiendo esa información. La verdad para ese cerebro sólo se circunscribe a ésa que lo ha estado alimentando; a ésa escrita siglos atrás cuando aún la tierra era plana y el sol giraba a su alrededor, a donde animales que hoy conocemos tenían la propiedad de hablar, discernir, subvertir, donde hoy un escolar de 9 años tiene más conocimiento de su cuerpo, de su engendro, de su vida, de la tierra, de la lluvia, de los planetas, del universo, de los seres vivos que el ciudadano más ilustre de esa época; a ésa fundamentada en temores, obediencias y castigos; a ésa basada en alegorías, mitos ,fabulas, leyendas, enigmas, secretos y en la misma debilidad del conocimiento científico; a ésa que se enseña antes de aprender la primera letra, que luego por repetición, tradición u obligación se apodera del “yo” para convertirse en identidad dogmática; a ésa basada en aceptar seres multiformes, omnipresentes, tecnológicamente invisibles e indemostrables a cambio de tener una vida eterna; a ésa donde un día un hombre nació del barro y una mujer de la costilla del mismo. ¿Acaso será que el aceptar esto como una verdad absoluta entramos en un estado de alucinación?, ¿será que tendemos a estar en planos imaginarios, fascinantes para estar lejos de esta hermosa, triste y dura realidad?, ¿acaso al interpretar que una idea representa infinito poder (omnipresencia, amor, sabiduría, salud, bienestar, prosperidad, riqueza, luz, verdad, justicia, salvación, paz, vida, tranquilidad, etc.) le apostamos todo y la colocamos por encima de cualquier acto racional incluyendo constitución, ley o norma de convivencia?, ¿o será que simplemente lo aceptamos porque algunos influyentes lo dan como cierto?, ¿o será un placebo que nos hace sentir la vida diferente? ¿O acaso lo aceptamos por sentirnos cómodos, al no tener que aplicar ejercicios dialécticos, ni recurrir a métodos cientificos?, ¿O será entonces que el temor infundado en la misma, nos bloquea otras perspectivas?

¿Qué pasa cuando uno, dos, tres, miles, millones de personas se encuentran bajo un solo dominio? El de la verdad absoluta, sus comportamientos “instruidos” por esa sola premisa los harán tomar acciones de cualquier tipo incluyendo conspiraciones al saber que uno, dos, miles millones de personas ( tienen otras instrucciones, otros “software”) no comparten su doctrina, se sentirán ofendidos, defenderán a ultranza sus convicciones , el fin justificará los medios y comenzaran a revelarse contra aquellos que no comparten sus ideas utilizando cualquier tipo de acción para exterminar los infieles, los herejes, incluso en la que sus vidas se arriesguen, todo por defender su causa, entre otras si mueren por defenderla obtendrán lo más preciado en su verdad “el cielo, el paraíso”, ésta como absoluta, jamás podrá ser cuestionada . Este es el prototipo de actuar de los llamados extremistas o fanáticos que no son más que unos seres humanos, que tienen en sus cerebros unas instrucciones, “software”, unas composiciones electroquímicas singulares dadas por el tipo de información que reciben sus cerebros.

Bajo esta perspectiva y entendiendo el porqué del actuar de estos individuos sería muy riesgoso caricaturizar y mofarse de la forma en que ellos entienden la vida. Pienso que como especie seremos menos conflictivos, menos propensos a autodestruirnos cuando por racionalismo comprendamos que somos materia pura, hidrogeno, carbono, material cósmico, seres biológicos mutantes, nacidos de un lentísimo proceso evolutivo tan real y demostrable como la

Si profesara religión alguna, renunciaría totalmente al uso de la tecnología; son incompatibles, la segunda anula la existencia de la otra, si me beneficiara de ella estaría actuando incoherentemente, por lo que trataría de vivir en las mismas condiciones de la época en que fueron escritos los fundamentos de la misma, sería de la única forma que tendría sentido practicarla. Pero ¿quién pretende morir de sed estando en un manantial de aguas cristalinas?


Joaquin Antonio de la Hoz Bolaño
jdelahozb@gmail.com

3 comentarios en “Religión ¿Opio para el ser humano?

  1. Hola a todos… tengo una pregunta…. mi prometido es ateo y quiero regalarle un dige en oro con el siimbolo ateísta.. quiero saber dónde lo puedo conseguir …

    1. Hola, siento lo tarde de la respuesta, la verdad no sabría donde, pero dejo el comentario aprobado para que otras personas que tengan la información puedan responderte

  2. Hola Joaquin me inquieta lo que escribes acerca de :
    Pienso que un cerebro que se está alimentando o informando permanentemente bajo los preceptos de una verdad absoluta, divina, será sin duda un cerebro que tenderá a desequilibrarse, poca a poco su pensamiento irá tomando decisiones consecuentes de esa creencia. Su composición electroquímica se alterará de la misma forma que lo hará su percepción de espacio y tiempo, por lo tanto su actuar. Su capacidad de análisis, raciocinio, decisión, etc., no será la misma de aquel que no está recibiendo esa información

    Quisiera saber de donde sacaste esta información. o si tiene algún respaldo científico. para estudiarlo más a fondo??

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *